Hugo Idrovo
Recordada también como la Posta de la Libertad, este evento fue una idea original del entonces Director Permanente de la Conferedación Sudamericana de Atletismo, el Sr. Luis Gálvez Chicopo, residente en Lima para entonces. Cada país participante en el Campeonato Sudamericano de Atletismo, que se realizó en el Estadio Nacional de Santiago de Chile entre el 27 de Abril y el 5 de Mayo de 1946, debía aportar con una delegación de su aviación militar para transportar la Tea Olímpica hasta Santiago, como una expresión de unión y fraternidad americana, idea que dió sus frutos en una época en que el mundo aún convalecía del sufrimiento causado por la última gran guerra.
Avión AT-6 Texan s/n 78
junto a su tripulación y escolta, durante una parada técnica
en Guayaquil
La tea había sido trabajada en madera de Samán, el árbol predilecto del Libertador Simón Bolívar y así, con su fuego olímpico encendido, la Posta Bolivariana, que incluyó a Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú salió de Caracas el 16 de Abril en un avión liderado por el Mayor Abel Romero de la FAV, hacia San José de Cúcuta en suelo colombiano. Allí, el Capitán Alberto Powell de la FAC y su tripulación se hicieron cargo de la tea olímpica, prosiguiendo su vuelo en formación hasta Ipiales en Ecuador, donde llegaron el 20 de Abril. Fueron recibidos por los pilotos ecuatorianos Mayor Alfredo Arteaga y SubOficial Horacio Burgos, quienes ahora al cuidado de la tea, abordaron su avión AT-6 s/n 78 y flanqueados por otros dos aviones se dirigieron a Quito, llegando al día siguiente. Ese día se convertiría en memorable para la aviación ecuatoriana, pues también arribó a Quito un avión Mitchell B-25H al mando del famoso aviador estadounidense General USAAC James H. Doolittle, en visita de una semana. El mismo día y al mismo aeropuerto, arribaron también desde Miami los tres primeros bimotores Curtiss C-46 para la recién formada empresa ANDESA, que inauguró sus nuevas rutas dentro de nuestro país.
Los tres aviones de bandera tricolor continuaron el Lunes 22 de Abril en su ruta al sur, rumbo a Guayaquil para repostarse de combustible, prosiguiendo enseguida para Talara donde la tea fue puesta en manos de los peruanos, representados por el Capitán Raúl Ravines de la FAP, quien pasó a comandar la formación sobre su territorio. En Arica, La Posta Bolivariana y la tea olímpica fueron recibidas por sus anfitriones chilenos, los Tenientes Ricardo Ortega y Ernesto Miranda de la FACH. En ésta ciudad esperaron la llegada de la Posta de la Victoria, integrada por los aviones procedentes de Bolivia, Brasil (al mando del Teniente Paulo Salemá de la FAB) y Estados Unidos (Capitán Herbert Harris de la USAAC), que venían de cumplir la ruta Río de Janeiro-Asunción-La Paz-Arica.
La multinacional formación de siete aviones continuó su plan de vuelo llegando a Santiago. Ahí se les unió la Posta SanMartina, constituída por el avión uruguayo al mando del Capitán Mariano Navajas de la FAU y el avión de argentina al mando del Capitán Oswaldo Rovera de la FAA, quienes habían cumplido satisfactoriamente la ruta Montevideo-Buenos Aires-Mendoza-Santiago. Los ahora nueve aviones, escoltados por una escuadrilla de aviones de la FACH sobrevolaron la capital chilena para el deleite de la multitud y del periodismo local. Aterrizaron sin contratiempo alguno en el aeródromo Los Cerrillos a las 17:00 horas del día Sábado 27 de Abril de 1946.

Luego de la emotiva y aplaudida ceremonia de bienvenida conducida por el Comandante de la Fuerza Aérea de Chile, General Manuel Tovarías, los aviadores pasaron a sumarse a los desfiles, brindis y festejos que en su honor fueron merecedores por el feliz desenlace de la travesía. En Ecuador, el histórico acontecimiento se destacó ampliamente en el Diario El Comercio del día Domingo 28 de Abril bajo el titular "Nueve aviones cumplieron la hazaña de conducir el fuego olímpico hasta Santiago / la Posta Aérea puede establecerse como ceremonia obligada en los Campeonatos Sudamericanos de Atletismo". Todo esto fue sólo una gran ilusión de aquellos tiempos, pues al igual que el sueño de Simón Bolívar, todo quedó en la nada. La Primera Posta Aérea Sudamericana fue la última, ya que no volvería a realizarse jamás.