El Conflicto del Alto Cenepa ocurrido entre los meses de Enero y Febrero de 1995, enfrentó a las Fuerzas Armadas de Ecuador y Perú en las inmediaciones de la Cordillera de El Cóndor. Rápidos pero intensos combates marcaron la pauta de aquellos días, donde los enfrentamientos de tropas eran apoyados por aviones y helicópteros de ambos bandos.

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En los días previos al conflicto
se movilizaron varias unidades tanto del ejército como de la fuerza
aérea hacia la frontera sur, para contener las incursiones peruanas
en la zona comprendida entre el río Cenepa y la cordillera de El
Cóndor. Esta orden también fue recibida por el Escuadrón
A-37B "Dragones", acantonado en la Base Eloy Alfaro de Manta y que operan
los aviones Cessna A-37B Dragonfly. La orden emitida por el Alto Mando
era de trasladarse a la nueva base aérea de Macas, en la zona selvática
del Ecuador, desde donde iniciarían misiones de reconocimiento y
patrullaje de la zona fronteriza.
En la zona de combate, las acciones
bélicas se intensificaron a partir del día 7 de Febrero,
mediante la utilización de helicópteros Mi-8 y Mi-25 de la
Fuerza Aérea del Perú y fuego de morteros del ejército
peruano. Las fuerzas terrestres ecuatorianas derribaron a las 14:45 horas
de ese día un helicóptero Mi-8T artillado, al mando del Mayor
del Ejército Peruano Gustavo Escudero Otero, que estaba atacando
los destacamentos de Coangos y Base Sur. Al día siguiente, los helicópteros
peruanos volvieron a atacar dichos destacamentos ecuatorianos, siendo nuevamente
repelidos por la artillería antiaérea.
El día 12 de Febrero se desarrollaron
nuevos enfrentamientos; ésta vez en los destacamentos de Tiwintza
y Cueva de los Tayos. Es así como cuatro aviones A-37B partieron
de la Base Macas para proporcionar apoyo aéreo a las patrullas ecuatorianas
en la zona.
Uno
de éstos aviones, el FAE-382 estaba tripulado por el Teniente Rodrigo
Rojas y el SubTeniente Manolo Camacho, ambos pertenecientes al Escuadrón
"Dragones" de la Base Eloy Alfaro de Manta.
Durante la misión de apoyo,
mientras volaba a unos 300 metros de altura sobre la cabecera del río
Cenepa, el avión FAE-382 recibió el impacto de un misil SA-7
Grail guiado por calor, proveniente de una patrulla peruana que se encontraba
en las inmediaciones del lugar. El misil le destrozó la parte posterior
del ala derecha, volviendo incontrolable el avión.
"Vimos desde el momento en que
salió el misil. Quisimos maniobrar pero por la cantidad de fuego
enemigo que había, no fue posible. Ese momento uno no piensa sino
en actuar rápidamente. Al principio estuvimos bastante asustados,
pero luego de unos segundos nos tranquilizamos y nos dimos cuenta de lo
que había pasado".
El avión perdía combustible y presión hidráulica, el tablero de instrumentos parecía un árbol de navidad y las alarmas llenaban toda la cabina. No tenían flaps y carecían de otros sistemas vitales para la navegación. Sinembargo, tomaron la decisión de intentar regresar a Macas. Era muy difícil, pero al menos querían intentarlo.
"La diferencia de peso entre
ambas alas era alarmante. Intentamos bajar la velocidad, pero el ala izquierda
se inclinó peligrosamente y no pudimos recuperarla. Decidimos entonces
aumentar la potencia en los motores y evacuar parte del combustible del
ala izquierda para compensar el peso. Así fue un poco más
controlable el avión."
Transcurrieron algunos angustiosos
minutos donde a cada momento el avión amenazaba con desplomarse,
hasta que finalmente divisaron la pista de Macas. El DME, un sistema de
aproximación, les indicaba las millas que faltaban por llegar. La
cuenta regresiva del aparato se hacía eterna a pesar que la velocidad
del avión era superior a la normal. Por fin, faltando 5 millas se
alinearon con la pista para entrar en final corto. Lograron aterrizar en
la cabecera de la pista, lo que les permitía tener dos kilómetros
y medio de pavimento para frenar. Tenían 15 nudos de más
que los sacó de la pista, lanzándose a un campo lodoso, en
previsión del estallido de algún neumático que pueda
hacerles perder el control. Afortunadamente todo salió bien, y ambos
pilotos salieron ilesos. La nave, fue transportada por tierra a Manta,
donde luego de cambiarle las piezas afectadas, volvió al servicio
activo; ésta vez, bautizada con el nombre de Tiwintza, en honor
a los bravos combatientes ecuatorianos del Alto Cenepa.
Bibliografía
Revista
Vistazo, Edición Especial Febrero 23 1995 (Cecilio Moreno)
Informe
de la Cuestión Ecuatoriano-Peruana (Cancillería Ecuatoriana)
Conflicto
del Alto Cenepa, Parte 2 (Fuerza Aérea del Perú,
Internet)
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